21 may. 2018

LA CASA DE LA ALMEDINA


SALÓN DE LECTURA ________________________ José Antonio Santano

LA CASA DE LA ALMEDINA

LA CASA DE LA ALMEDINA
Ocurre con frecuencia que cuanto más cerca tenemos las cosas menos las valoramos. Es inexplicable, o tal vez no, que todo se trate de esa enfermedad tan española de despreciar lo nuestro, de ser incapaces de reconocer la valía de las cosas materiales y de las personas que nos rodean, consecuencia de ese defecto tan español también que es la envidia, amén de otro que campea a sus anchas como es la falta de curiosidad, que deviene en ignorancia supina. Y claro, cuando todo esto lo mezclamos en la coctelera de la vida el resultado es una bomba de relojería que en cualquier momento nos puede estallar sin más. El abandono del pensamiento y las ideas, desentenderse de lo que es natural y nos afecta a todos como seres humanos no puede traer sino terribles consecuencias. Por ello un simple libro puede ser a veces nuestra salvación, si no definitiva, sí temporal, devolviéndonos así de nuevo la esperanza en la capacidad del hombre para transformar el mundo. Y exactamente eso ocurre cuando cae en nuestras manos un libro como “La casa de la Almedina”, de Alfonso Berlanga Reyes. Un poemario que aúna estética y ética, que bebe de la más grande tradición poética universal para expresar con un estilo inconfundible en la voz de Berlanga tanto la cotidianidad como la profunda reflexión que va de la metafísica a la filosofía, incluso de la mística cristiana a la sufí. Estética y ética, porque la poesía es belleza en sí misma, «conocimiento en tanto percepción de emociones vivida de modo particular», como así dijera Carlos Bousoño; también ética como actitud ante la vida y los comportamientos humanos, discernimiento entre los conceptos antagónicos del bien y el mal. “La casa de la Almedina” corrobora una vez más (Berlanga ya lo hizo en su anterior poemario “Son aymara”) la fuerza de la palabra como único sostén de la poesía, sin olvidar que su máxima expresión se complementa con su preocupación por lo social, por todo cuanto toca la vida del hombre en la tierra. Berlanga es un poeta grande, de largo recorrido, que usa un léxico portentoso y diamantino, y su poesía, por tanto, extraordinariamente bella y lumínica, como el barrio de la Almedina representado en este poemario. 

ALFONSO BERLANGA


Con la sabiduría que le caracteriza Berlanga ha construido un discurso de belleza indiscutible, con multitud de imágenes, rítmico, con métrica de versos de arte mayor en los poemas más destacables y un estilo propio que lo diferencia y distancia, afortunadamente, de las corrientes estéticas actuales. “La casa de la Almedina” está compuesto de tres partes o bloques y una adenda. En la primera parte, “Almedina de luz” (dedicada a la memoria de Jesús Bustos, que fuera maestro y amigo del autor), el poeta fija su mirada en el propio barrio de la Almedina: sus calles, sus gitanos, su Alcazaba, su luz y sus realidades (pateros, refugiados, prostitución), su Almedina ya, como así lo expresa en estos versos:«Yo, Almedina, estirpe de canción y morería, / profundo relicario de amor y desventura, / reguero de silencios en dormidas terrazas, / mástil de mil conquistas y tules de Damasco, / esotérica imagen de tantas otredades, / desnutrido silencio que escapa sinuoso, / maldigo a quien se mofa de mi impúdica cara / y a quien sueña en mi nombre su esperpéntica risa». Pero si hay un poema determinante y contundente en verso alejandrino es, sin lugar a duda alguna, el que titula “Se fue por el camino de la noche”, que dedica a su maestro Jesús Bustos, in memoriam. Es tal el dolor del poeta que, no puede sino crear en su máxima expresión, los versos más bellos y sabios, también los más amargos: «¡Cuánto dolor tu ausencia, tus ojos luminosos, / tu estar tranquilo y dócil a pesar de los años, / tu magnánima sombra cobijando mis sueños! // No podré ya contigo compartir mis fracasos / ni los dulces paseos de palmeras y espumas, / torceré mis silencios en un mundo de absurdos / y me uniré contigo por la noche infinita». De la segunda parte “La casa de la Almedina” destacaría el poema “Zaguán”, en él Berlanga nos muestra ese otro rostro de la casa en su abisal soledad, las sombras que la habitan en el transcurrir del tiempo: «Aterido en su soledad queda el zaguán / como la casa herida y soterrada / soñando despertares de azucenas / y trinos lucernarios que de otra voz expiran». De la “Almedina de ausencias”, tercera parte del libro, fluye el amor a borbotones, vivir la ausencia de la amada y la espera de su regreso originan en el poeta una continua desazón, creciente desaliento, como el que expresa así: «Sin tu presencia vencida está la casa, / turbia de pensamientos / y de rostros ateridos, / de palabra sin esencias, / de la luz que se escapa por la altura / y del amor que, ausente tú, no existe». Pero no es verdad que no exista el amor, todo lo contrario, pervive en el poeta y el hombre y así lo declara abiertamente: «Te quiero en la totalidad de mi existencia oscura, / en todo lo que vive en mi mundo encallado, / en la fragilidad perenne que en tu ausencia es olvido». En la Adenda, dos personajes, Paco (el tapicero) y Lola (la gatuna) resumen la vida de los habitantes de la Almedina. Como conclusión y en palabras del Peñalver: «Alfonso Berlanga ha conseguido la perfección por no creer en la perfección… ha logrado ser un grandioso poeta por creer en la poesía». Irrefutable aserto.

LA CASA DE LA ALMEDINA





Título: La casa de la Almedina
Autor: Alonso Berlanga Reyes
Editorial: Alhulia (Granada, 2018)


14 may. 2018

ANTE EL MAR, CALLÉ

SALÓN DE LECTURA _________________________________ José Antonio Santano
EL OLIVAR DE LA LUNA
ANTE EL MAR, CALLÉ
Aparece una y otra vez, en multitud de ocasiones viene siendo así. El mar, la mar es motivo de expresión artística, trasunto del pensamiento humano. El hombre y el mar, la mar, frente a frente, desnudos uno y otro, sin disfraces. Bravos y serenos ambos. Inmenso el uno y desvalido el otro. Vida y muerte. Goce y tristeza, melancolía de la pérdida. Y así en todos los ámbitos de la vida, también en la literatura, en la poesía y su gran universo, más allá incluso de la ficción, del sueño. El mar, los mares y océanos que bañan la tierra, ese cosmos del azul perpetuándose en la infinitud del misterio y la magia. El mar como puente entre continentes y civilizaciones, mito y leyenda. En el poema “El mar” de Jorge Luis Borges podemos leer: «Antes que el sueño (o el terror) tejiera / mitologías y cosmogonías, / antes que el tiempo se acuñara en días, / el mar, el siempre mar, ya estaba y era. / ¿Quién es el mar? ¿Quién es aquel violento / y antiguo ser que roe los pilares / de la tierra y es uno y muchos mares / y abismo y resplandor y azar y aviento?». Quizá sea todo eso y más, un ser en muchos, quizá pongo por caso, silencio solo, un atronador silencio. Un canto inextinguible, como el que hallamos en el poemario “Ante el mar, callé”, edición bilingüe español-portugués, con traducción de Eduardo Aroso, de Alfredo Pérez Alencart (Puerto Maldonado, Perú, 1962), poeta y ensayista, profesor de la Universidad de Salamanca y coordinador de los Encuentros de Poetas Iberoamericanos que vienen celebrándose en Salamanca desde 1998. Responde el poemario de Alencart a ese silencio del que hablaba en líneas anteriores. El poeta no puede sino callar ante la infinitud añil de las aguas del Atlántico, al que vuelve para saldar una deuda ancestral y cantar así al Amor y su grandeza. Alencart sabe bien de los éxodos y los encuentros, del goce y las tristezas, ama la vida en sí misma, con sus adversidades y dichas, su patrimonio es la naturaleza y la hermandad del género humano, el Amor, de nuevo, entre iguales. En esta mirada al mar Atlántico desde Figueira da Foz, el poeta siente la llamada de sus ancestros; el eco poético de Pessoa, Torga o Unamuno, y así la vida que regresa a la entraña misma de la luz, del poeta incansable que busca a cada instante el asombro que produce siempre la vida, incluso en los momentos más adversos. Pérez Alencart ha sabido conformar un libro lúcido y reflexivo, como viene siendo habitual en él, con una frescura envidiable, desde el abismo oceánico del verso inagotable.
ANTE EL MAR, CALLÉ
ANTE EL MAR, CALLÉ
 El poeta es heredero del azul, ese que remonta el cielo o el que cubre la tierra con sus aguas: «Heredo lo azaul. / Mi voz elije su hospedaje y siembra en primavera y se desoculta / desde altísima ventana. / A cada instante un sueño o una ola. / A cada día un nuevo bautizo. / A cada estremecimiento / la abolición de los desdenes. / Inútil tratar de huir de aquí». No hay escapatoria. El poeta se ha fundido a la mar, son ya, mar y poeta, un mismo cuerpo. Portugal es para el poeta un país amigo, hermano mejor, con el que mantiene estrechos lazos a través de sus poetas y escritores, como se puede comprobar en el poema IV, particular homenaje a Pessoa: «Libélula impaciente, desde el 35, / sea Álvaro / o Bernardo, sea Ricardo o Alberto, / sea Alexander o Antonio al vaivén del repliegue en sí mismo, / absorto en otras existencias que apresan su insaciedad / y le marcan como hierros lejos de su cuerpo. / Su huella está en la cumbre, hecha brasa»; también su recuerdo inolvidable al escritor y poeta portugués Miguel Torga, a quien dedica estos veros: «Por Buarcos pasea, sin más lujos que su antigua mirada montañosa. / Interrumpe la consulta, deja de ver lánguidas peceras, / y sale a capturar la fuerza que concentra el mar». Y cómo no, en la esencia cultural lusitana, el fado, ese desgarrado canto que nos colma de nostalgia en el tiempo y en la voz de Amália Rodrigues: «Tiemblan las hojas ante la voz soberana de Amalia. Mientras, ella ahora duerme en su otra Odisea, en su otro misterio, / renaciendo en la espesura de esta noche de vigilia / cuando suena su voz alrededor mío. El fado me comparte su memoria, su íntima palabra que traduzco / con el alma de Amalia por testigo». Portugal y, en su nombre, Figueira da Foz se alza sobre el cielo: «¡Figueira, tu costumbre empieza junto al mar que te visita! ¡Figueira, interrógame desde el fondo de tus edades, / desde tu orfandad que se confiesa al cielo, desde tu propio destino!». El mar, la mar en sus olas y espuma de ida y vuelta, encuentro siempre, que no olvida a Salamanca y el magisterio humano de Unamuno: «He de volver a la playa para saludar al viejoven Rector». En el poema final del libro, Pérez Alencar salda su deuda con su pasado, el Atlántico en Figueira y Salamanca, y escribe: «Soy espejo: soy paisaje interior: soy memoria: soy borde azul / en el centro aún terrestre: soy alto en el camino: soy asombro…». La mar y sus silencios en la destacada voz del poeta peruano- español Alfredo Pérez Alencart.
ALFREDO PÉREZ ALENCART
Título: Ante la mar, callé
Autor: Alfredo Pérez Alencart
Editorial: Labirinto (Portugal, 2017)

7 may. 2018

BARMINÁN. LAS HOGUERAS DEL INQUISIDOR LUCERO



SALÓN DE LECTURA por  José Antonio Santano


No es de extrañar, y ocurre con frecuencia, que las obras que obtienen los primeros premios son menos valiosas que aquellas que quedan finalistas de esos mismos premios. También sucede con las óperas primas, la primera obra de un autor siempre está abocada al silencio, por razones múltiples que no podemos enumerar aquí. Tanto en un caso como en otro comprobamos, con sorpresa, que no siempre es así. Hay ciertos libros que están destinados a las minorías: lectores de sólida formación literaria y, en algunos casos a críticos insobornables, honestos e intachables, minoría de minorías al fin y al cabo. El caso que nos ocupa es una “ópera prima”, la primera obra narrativa de Juan Naveros Sánchez (Castillo de Tajarja, Granada, 1952), de título “Barminán. Las hogueras del inquisidor Lucero”. Ya desde el título imaginamos su temática, histórica sin duda y sobre un hecho y una institución, que horrorizó no solo a la sociedad de aquella época (siglos XV-XVI), sino a las posteriores también. Hablamos de la expulsión de los judíos sefardíes y de su persecución, tortura y ejecución por herejes de los que quedaron en España y se sometieron al cristianismo (conversos). A simple vista podríamos decir que se trata de una novela histórica más, con los aditamentos y recursos propios de tal género. 

Pero no, eso sería menospreciar la capacidad de creación de su autor y su madurez literaria, aunque sea esta su primera novela. Naveros aporta a esta narración no solo conocimiento (rigurosa documentación histórica), sino solidez discursiva, uso de lenguaje, capacidad de ambientación, acertadísima descripción de personajes y situaciones, de tal manera, que el lector tiene la sensación de estar viviéndolas al mismo tiempo. Naveros ha sabido transmitirnos con un estilo encomiable una historia que, a pesar de contener páginas y páginas de verdadera crueldad, es todavía verosímil y de una coherencia literaria indiscutible. Partiendo del hecho histórico del Auto de Fe llevado a cabo el 22 de diciembre de 1504, en el que fueron quemadas en Córdoba ciento cuatro personas por mandato del inquisidor Lucero, entre ellas el protagonista de la novela Juan de Córdoba Membreque, Naveros edifica un corpus narrativo extraordinario, sostenido en su brillante ejecución por el conocimiento de la más grande tradición literaria española. Tanto en su estructura como en los recursos empleados, pongamos por caso el de la N.M (Nota Manuscrita) que nos dibuja más exactamente el estilo de su autor y el pensamiento más profundo, hasta el manejo de los personajes protagonistas como los muchos secundarios, la recreación de los diferentes ambientes (calles, hogares, cárcel, Tribunal de la Inquisición, interrogatorios, etc) y exactitud en la utilización del tiempo narrativo y el espacio, hacen de Naveros un narrador con y de futuro. Pero entre tanto terror, de antes y de ahora, porque no podemos olvidar los actuales de las guerras fratricidas y los éxodos hacia ninguna parte y las muertes, siempre nace una esperanza, esa que brilla en los labios de los amantes, la que aviva el cuerpo y el alma, así en el umbral de la muerte de Juan Sara piensa: «Y mientras le besaba los ojos tratando de reducir su fiebre, seguía desgranando pensamientos deslavazados y agotados: -¡Si pudiera, destruiría el mundo en este instante! –Breve silencio en el que le acarició dulcemente la cara-. Solo en un momento como este se llega a entender que los que se aman, incluso muertos, no mueren nunca. –Y fuera de sí gritó a la oscuridad que empezaba a disiparse-: ¡Las voces de vuestras víctimas clamarán justicia contra vosotros desde el mismo seno de la tierra! –Y con una sonrisa irónica y lobuna, sentenció para mitigar su dolor-: ¡Nadie me podrá arrebatar el sabor de la ternura que bebí con su saliva! Con todo, si tuviésemos que resumir en pocas palabras esta admirable novela, bien vendrían las que el propio protagonista, Juan de Córdoba Membreque, deja manuscritas en una de sus muchas notas. Así escribe: «¿Cuál será el hombre del futuro? ¿El manso o el violento? Solo Dios, que no se deja encandilar con los boatos de ninguna religión, lo sabe. 

Pero quisiera creer que el hombre, por evolución natural, aunque no por los dictados de su avara inteligencia, aprenderá de tantos horrores y lamentos, guerras y amarguras y se transformará en manso y noble. Elaborará leyes que inspiren la virtud, el esfuerzo y la solidaridad universal con menosprecio de razas, apellidos y creencias. Tal y como aprendió a dar vida a un tosco mármol, aprenderá de sus propios monstruos, apaciguará la historia y hará más habitable la tierra». La historia contada en estas páginas, aunque sea terrible, tiene la virtud de que su autor ha sabido conjugar todas las circunstancias históricas, sociales y culturales de la época para crear un discurso narrativo sólido e ingenioso, donde el particular estilo, además de un preciso léxico y una continuada reflexión sobre lo humano y lo divino, alumbrarán al lector en esta sugestiva aventura. Ojalá nunca más se oiga esta exclamación hebrea: Barminán, que no quiere decir sino ¡Que la Providencia nos proteja!, señal de que el horror haya sido sepultado definitivamente bajo la tierra. Una novela singular y un autor para no perder de vista.


Título: Barminán.
 Las hogueras del inquisidor Lucero
Autor: Juan Naveros Sánchez
Editorial: Nazarí (Granada, 2017)


4 may. 2018

MADRE DE LECHE Y MIEL de NAJAT EL HACHMI


MADRE DE LECHE Y MIEL 
de NAJAT EL HACHMI
Editorial Destino 2018

Por María Ángeles Lonardi

Es una novela feminista, que reivindica el lugar y la voz de las mujeres y dice la autora “Me apetece mucho hacer literatura sobre todas las mujeres que he conocido porque están totalmente olvidadas” Najat El Hachmi

Y ¿quién es Najat El Hachmi?
La autora nació en Beni Sidel Marruecos en 1979. A los ocho años se trasladó a Vic, ciudad donde se crió. Estudió Filología Árabe en la Universidad de Barcelona y ha sido mediadora cultural en Vic y técnica de acogida en Granollers.
En 2004 publicó su primer libro, Jo tamé sóc catalana (Yo también soy catalana). Le siguieron el último patriarca (2008, premio Ramón LLull, Prix Ulysse y finalista del Prix Mediterranée étranger), traducida a diez idiomas; La cazadora de cuerpos (2011), publicada en castellano, inglés  e italiano y La hija extranjera (2015, premio BBVA Sant Joan y premio Ciutat de Barcelona). Colabora habitualmente con el Periódico de Catalunya.

Madre de leche y miel narra en primera persona las peripecias de Fátima, madre de Sara, que deja el Rif, al norte de Marruecos, el lugar donde nació, para ir en busca de una nueva vida en Barcelona con su hija pequeña.

La novela comienza cuando la protagonista regresa a su pueblo natal y narra oralmente a sus hermanas casi todo lo ocurrido y las vivencias soportadas para lograrlo. Como Sherezade narraba en “Las mil y una noches”, con todos los detalles. Les contará lo que quieren oír, dejándose llevar poseída por una ancestral virtud, muy destacada del pueblo marroquí, los “cuentacuentos” que se pueden encontrar en la plaza de Marruecos.

Se guarda detalles escabrosos, pero sabe ahondar en lo más importante. Y además, el libro contiene al final un glosario de terminología y significado para que el lector no se pierda ningún detalle y conozca, con más exactitud, los términos y giros costumbristas de la región. Esto enriquece el vocabulario de cualquiera  y genera una amplitud de miras que se agradece y mucho.

Los personajes están muy bien traídos y van dando forma a la novela y la enriquecen. Fátima es muy creíble, Sara y los demás personajes también. Sus perfiles son defendibles y emocionalmente tan normales como cualquiera de nosotros. Asumen las dificultades y las enfrentan como cualquiera lo hace y eso los humaniza.

El mensaje cobra sentido. Se trata de reivindicar el lugar de la mujer en la sociedad. Revalorizar la mujer que se atreve a salir adelante a pesar de las adversidades. Destaca la capacidad de lucha, de convertirse en el “hombre” -como dice Fátima en una parte del texto- “Seré el hombre, me aguantaré el hambre” para que no le falte el pan a mi hija, “seré el padre de mi hija” y se sobrepone a todo, se fortalece y se empodera.

NAJAT EL HACMI y MARÍA ÁNGELES LONARDI
Es una novela muy bien narrada, dividida en dos partes con diecisiete capítulos la primera parte y dieciocho capítulos la segunda y un Epilogo, muy original, que es una carta sonora de una madre clamando porque regrese su hija.
Excelente dominio del lenguaje, testimonial en algunos casos, de vivencias transmitidas de madres a hijas o de abuelas a madres, que revelan un muy cercano y esclarecedor conocimiento de los temas abordados.
Una característica más que quiero subrayar, es que hace referencia a los años lunares y no al año calendario gregoriano, para ir marcando la edad de los protagonistas.
Propicia los saltos temporales del narrador; así se materializa una anacronía muy interesante. Este recurso consiste en que dos líneas temporales se van entrelazando a lo largo del relato. Como podemos observar hay datos del pasado en el Pozo de Higueras y del momento de la vida en Barcelona. Esos son lugares físicos donde se localiza la narración. Najat va haciendo un recorrido vital en paralelo entre el momento del regreso a Marruecos y la vida en Barcelona y a posteriori.

Se destaca la profunda escisión de los dos mundos y las vivencias muy diferentes, dependiendo de dónde se produzca este fenómeno migratorio y lo que ello conlleva. Es un retrato realista y convincente del conflicto emocional, de la compleja realidad cultural, social y personal que acarrea la condición de madre inmigrante. Muestra la realidad del mundo rural rifeño y de lo que supone dejar ese mundo atrás y ser mujer hoy en día, en un lugar completamente distinto.

Y ensalza a las mujeres y les da un lugar preponderante en el núcleo familiar y social, en cuanto ellas son las encargadas de transmitir la tradición ancestral, por ejemplo cuando narra los cuentos de su niñez  y el deseo de que su niña conozca también a la Nunya, personaje similar a Rapunzel de la que le hablaba su abuela.

Es muy valioso mantener las tradiciones heredadas ancestralmente que hacen a la esencia de nuestros pueblos, que nos enriquecen culturalmente y como sociedad.

Reconozco en estas páginas una historia de superación personal, de lucha interna, de esfuerzo para derribar barreras, de sacar fuerzas para salir adelante. Mujeres ejemplo de lucha y abnegación, de heroísmo cotidiano y silencioso.

Como escritora celebro que Najat haya escrito esta novela, que está muy bien lograda. Es un valioso testimonio de una historia que puede ser biográfica, aunque intuyo que no en su totalidad, donde la realidad y la ficción se unen en una línea imperceptible.

Y como mujer, agradezco que Najat haya escrito este libro por todas las mujeres que no pueden contar su vida, que no tienen voz y por las que, están totalmente olvidadas y abandonadas a su suerte; condenadas al silencio, a la soledad, al ostracismo…

Saber de esta historia, nos hará ser más comprensivos con estas mujeres, nos ayudará a empatizar aún más con ellas, y por qué no,  le puede servir de ejemplo a tantas mujeres que creen que están solas, que creen que todo es imposible y que no hay salida. No es así, Fátima es una prueba de ello. Najat, como escritora joven y mujer moderna que es, es una prueba de que la mujer tiene un lugar muy importante en esta sociedad; nazca donde  nazca, venga de donde venga, tenga el color de piel que tenga y crea en lo que crea, porque todos somos iguales y porque las mujeres, como los hombres, tenemos mucho que contar, somos parte imprescindible y basamento, pilar fundamental de las familias y de cada sociedad.

Como dijo la autora en la presentación de su novela en la Feria del libro de Almería: “casi todas las madres dan leche, pero no todas pueden dar miel”

Descubrir el verdadero valor de esta mujer, MADRE DE LECHE Y MIEL es el reto. Dar visibilidad a aquellas que se atreven a enfrentar hasta sus propios miedos y contarnos de forma impecable esta historia entrañable de una mujer del rif, fue el reto de Najat. Ella ha cumplido, y con creces,  ahora nos toca a nosotros.                                             


Almería, 3 de mayo de 2018.

29 abr. 2018

174517 EL CORAZÓN DEL PÁJARO.

Cada tiempo es único. A veces pasamos por la vida sin más recuerdo que un vacío terrible arañando nuestra piel y nuestra alma. De ese tiempo, el olvido es la peor de las muertes, como dijo el filósofo. “Cuando un pueblo olvida su historia -se dice-, está condenado a repetirla”. Y si esto no es así exactamente en todos los casos, digamos que hay un alto porcentaje de probabilidades de que lo sea. Con asombro y estupefacción miramos en determinadas ocasiones a nuestro alrededor, al mundo que habitamos para hallar hechos, lugares, situaciones que el hombre, por desmedida ambición, ha convertido en verdadero infierno, en holocausto innecesario. El libro que proponemos en esta sección tiene algo que ver con lo dicho en líneas anteriores. La poesía, una vez más, sirve como elemento dinamizador de la conciencia colectiva. El poeta y el hombre responden al unísono al horror y la ignominia, a los crímenes contra la humanidad que se sucedieron durante el holocausto nazi.
 El libro en cuestión, “174517 [El corazón del pájaro]”, de Tomás Hernández Molina (Alcalá la Real, Jaén, 1946), constituye en sí mismo un grito, una llamada de atención ante los hechos que se vienen sucediendo en nuestra Europa actual, donde el crecimiento de la extrema derecha y su concepción del mundo puede hacer que se repita la historia. Quizá la poesía, y por ende, el poeta consciente del peligro de esa posible realidad haya querido ser como la luz en la oscuridad, como el oasis en el desierto. Desde la coherencia, la racionalidad y el compromiso ético, el poeta bucea en la historia del holocausto nazi trascendido a esencia poética. Bástese el poeta con la palabra, con su diamantina luz para desempolvar del olvido, para recuperar la dignidad de miles o millones de seres humanos enterrados en fosas, gaseados o simplemente fusilados en nombre de una raza única y un desmesurado odio. El número que da título a este poemario no es otro que el que tatuaron en la piel de Primo Levi, escritor de origen judío sefardí y superviviente del holocausto. Es “174517” un canto a la libertad, una llamada a la sensatez y la concordia humanas: «Soy un Häftling, una forma infrahumana, / me llamo 174517 / y la ignominia de este nombre de res / vivirá con vosotros tatuado en mi brazo». Luego de este habrá más números y el horror, instalado en los campos de concentración, irá creciendo día a día; ni siquiera Dios es capaz de detener esta locura: «¿Dónde miraba Dios cuando los niños / entraban divertidos en las cámaras?». El poemario de Tomás Hernández se estructura en cuatro partes: “174517”, “Abraham”, “Sara” y “Oratorio”, y en todas y cada una de ellas se describe el dolor humano. Así nada escapa a la mirada del poeta. Abraham: «Fui profesor en Dresde y hablaba a mis alumnos / del Siglo de las Luces, de Voltaire, de su Tratado / sobre la tolerancia. […] Conozco a mucha gente en la ciudad / y a todos en el pueblo donde tengo mi casa. / Son pocos los que ahora me saludan, / han prohibido venir a visitarme, / la estrella de seis puntas amarilla / advierte del contacto del judío», representa a todos los hombres judíos, y Sara: «Entraron en el Gertner, en Varsovia. / Buscaban las mujeres en la calle, / polacas o judías. De rodillas, / arrastradas al centro de la sala, / allí sin desnudarse entre las mesas, / sin mirarlas siquiera con deseo, / fregaron las baldosas con sus ropas / más íntimas. De nuevo las vistieron / y humilladas volvieron a sus casas / con los ojos clavados en el suelo» a todas las mujeres. La contención en el verso de Hernández Molina determina el oficio del buen poeta que es, que toma de la tradición lo mejor y de la realidad y la experiencia propias los recursos necesarios para construir un discurso poético riguroso, coherente y sensorial. Es incomprensible que este libro no haya tenido un recorrido más largo, que haya sido silenciado durante tanto tiempo aún después de que obtuviera en su día el X Premio Internacional de Poesía Ciudad de Pamplona. Por esta y otras razones era de justicia traer a este escaparate y a este “Salón de Lectura” un libro de tan grande hechura. Finalmente, en “Oratorio”, los versos, breves y espaciados a manera de pausa, como golpes secos van creando la atmósfera idónea del horror vivido a causa del holocausto nazi y que viene a confirmar el pulso de un poeta grande e indiscutible, capaz conmover al lector: «las osas en embudo cubiertas por la hierba en primavera / ondulaban la tierra elevaciones breves / los gases de los cuerpos al pudrirse». Con independencia del tema elegido por Hernández Molina, “174517” es un libro que sin llegar al dramatismo refleja la necesidad del poeta en transmitir todo lo vivido y sentido después de haberse metamorfoseado en número. Un libro, “174517 [El corazón del pájaro]” y un poeta, Tomás Hernández Molina que restituye el verdadero valor de la poesía, su esencialidad, con un lenguaje vivaz y certero. Un libro, en definitiva, de ineludible lectura.
Título: 174517 [El corazón del pájaro]
Autor: Tomás Hernández Molina
Editorial: Cénlit (Navarra, 2016)

22 abr. 2018

PUERTA CARMONA. DE FRANCISCO MORALES LOMAS por JOSÉ ANTONIO SANTANO




Si en la España actual existen conspiraciones, corrupción, felonías, etc, etc., no lo fue menos en otras épocas, pongamos por caso, como podríamos poner otros, el reinado de Felipe II. Quiere decir esto, entre otras muchas cosas, que pocos son los avances alcanzados en esto de la política y la ética no solo en la administración del común, sino también en otros ámbitos, incluso en el literario como se pone de manifiesto en nuestros días por algunos escritores y analistas. Dicho lo cual y, dadas las circunstancias ya indicadas, el mejor antídoto posible en los tiempos que nos ha tocado vivir no es otro que zambullirse en el gozo mar de la literatura, navegar por las páginas de un buen libro y dejarse arrastrar por las corrientes marinas hasta fondear en una playa de blanca arena y aguas cristalinas para placer del cuerpo y de la mente. 

En esta ocasión mi propuesta es un viaje al Siglo de Oro, finales del reinado de Felipe II, a la ciudad Sevilla concretamente para dejarse seducir por la clarividencia de un libro, “Puerta Carmona”, que junto a otros dos: “Bajo el signo de los dioses” y “Cautivo” constituyen una trilogía difícil de olvidar: “Imperio del sol”. Su autor es Francisco Morales Lomas (Campillo de Arenas, Jaén, 1957), una de las personalidades más destacadas del panorama literario e intelectual de la España actual. Así lo constatamos en palabras de otro gran escritor y poeta granadino, Fernando de Villena: «Francisco Morales Lomas es uno de los autores más fecundos de las Letras españoles de hoy, cultivador de todos los géneros: narrativa, dramaturgia, poesía y ensayo». La novela objeto de este comentario, “Puerta Carmona”, contiene los elementos esenciales para constituir, sin temor a equivocarme, una narrativa de extraordinario valor. El autor es buen conocedor de la sociedad áurea española, la ha estudiado concienzudamente no solo su historia política, sino social, económica y cultural, de tal manera que su construcción narrativa es el resultado de ese conocimiento previo.

 La viveza en la descripción de los personajes, la recreación del ambiente propio de la época (finales del siglo XVI) en la sociedad sevillana: «En la gran explanada del Arenal y a sus faldas, bajo los puentes o en las orillas del río, corros diversos de fisgones se citaban: bizarros y entonados espadachines llegados de los tercios, hombre bragados en la guerra… », así como la expresión de todos los entresijos (conspiraciones, traiciones, secuestros, espionaje) propios del reinado de Felipe II son la materia prima de la que se vale Morales Lomas para construir una narración lúcida y al mismo tiempo fácil de comprender. De ahí que el elemento primordial para que todo lo indicado anteriormente funcione es el lenguaje que, aún siendo fiel a su época, es perfectamente inteligible para el lector actual: «Estando un día en una de aquellas partidas interminables, alguien con el semblante blanquecino y buenas maneras, que llevaba un sombrero con plumas en la mano, amplio cuello con pelendengues así como grandes gregüescos en los brazos y en las calzas, se acercó a don Diego y le sopló una confidencia al oído». No obstante, hallamos en “Puerta Carmona”, además de los personajes secundarios como pueden ser el mismo Cervantes:«Por aquellos días, en la Cárcel Real había conocido a un manco infeliz que fue encarcelado por unas deudas con la Hacienda Real, aunque él decía que era un error de cuentas de su criado y producto de la mala ventura, y con el tiempo se sabría de su inocencia», Mateo Alemán, Francisco Pacheco, el duque de Lerma, Cristóbal de Moura y otros actores de la política de aquel momento:«De celo incansable, perspicaz, gran juicio y rara prontitud, de Moura era para Lerma el enemigo a batir, cuando aquel se inventó al duque de Osuna, al que había favorecido casi veinte años antes…», con algunos guiños a otros como el caso del tristemente desaparecido profesor y poeta Rafael de Cózar, “Fito”: «Nunca agradecieron tanto al poeta amatorio Fito de Cózar su llegada como en esta ocasión. De bigote alargado hasta las patillas que se le estiraban con incertidumbre, sonrisa socarrona y maliciosos ojillos…», como así lo hizo también en otra de sus novelas incluyendo en la Academia de Valencia al escritor Ricardo Bellveser. Pero si hay un personaje destacado en la figura de una mujer es el de Catalina Salgado, que protagoniza los pasajes más interesantes de esta narración por su doble papel de espía y mujer. En su persona se muestra a la mujer adelantada a su tiempo, con formación y pensamiento propio, que se expresa libremente cuando tiene que hacerlo: «Y lanzó un discurso que los dejó aturdidos: Estamos, dijo, en un mundo concertado por los hombres, ellos prescriben y mandan, hacen las guerras, establecen la paz, aderezan nuestra existencia. […] ¿Y si una mujer nos ha gobernado –en referencia a Isabel de Castilla- por qué una mujer no puede ser escritora como Teresa de Jesús, por qué una mujer no puede ser cirujana, por qué una mujer no puede ser capitana?» No es ésta una cuestión baladí porque es la voz de una mujer la que habla en una sociedad fundamentalmente machista. Con todo, “Puerta Carmona” es, sin duda alguna, una novela extraordinaria, con la que su autor Francisco Morales Lomas se reafirma como un destacado escritor de la literatura andaluza y española. Una lectura muy recomendable para comprender también la sociedad en la que vivimos hoy.



Título: Puerta Carmona
Autor: Francisco Morales Lomas
Editorial: Quadrivium (Girona, 2016)

20 abr. 2018

LA VOZ AUSENTE DE JOSÉ ANTONIO SANTANO por F. MORALES LOMAS.


F. MORALES LOMAS


Desde hace muchos años conozco la poesía de José Antonio Santano y su prosa poética. Cuando hace ya trece años me eligieron presidente de la Asociación Andaluza de Escritores y Críticos Literarios, tuve la oportunidad de entregar a José Antonio Santano, en el Museo Picasso de Málaga, el premio de la Crítica Ópera Prima por su obra Trasmar. Entonces destacaba en Trasmar los apósitos en la memoria envueltos en la nebulosa lírica, su lenguaje reflexivo y su sinceridad bucólica. En La voz ausente está presente esa voz que persigue el pasado y lo reconstruye, recompone o remienda, a través de la fortaleza del corazón y sus penurias. La recuperación siempre es un ejercicio extraordinariamente complejo y, a veces, doloroso (como sucede aquí) para el que trata de redimirse de algo. Son paisajes para la exoneración, para la redención, para la emancipación y la reconquista del ser, incluso en algunos casos ajustes pendientes con la memoria, con uno mismo, con ese espejo en el que nos miramos, como recuerda Muñoz Quirós en el prólogo y La carta al padre de Kafka.
La voz ausente lo es. Un contemplarse en el silencio, un contemplarse en el infierno. Decía Sartre que l´enfer son les autres. Aquí no. El título ya anuncia esa voz recuperada, la casa, la luz que necesita su presencia, el espacio de la tristeza y el encuentro con la muerte para resucitar cadáveres, espacios, singladuras, el tañer de las campanas, el tiempo entre los sueños, el padre, esa enorme ausencia, y siempre un paraíso extrañado, transitado, hecho origen a la espera de que el poeta acabe por cincelar sobre la lápida las palabras de amor que siempre quiso escribir. Hay mucho de elegía, de autocompasión, de camino recorrido y tiempo vivido en el que se mezclan sensaciones antitéticas y desoladores encuentros. Como elegía que transcurre por el camino de la ausencia, se puede permitir encontrar la vida en la muerte, siguiendo el verso de Antonio Enrique, y alcanzar la voz de esa casa muda, el encuentro con un tiempo recobrado, À la recherche du temps perdu que dijera Proust.



En un lenguaje endecasilábico con un tono altisonante que logra aunar metafóricas esencias de singular fuerza neoexpresionista, Santano avanza por los años, por la amargura “triste entre los álamos “, confrontando esencias, la del padre, la suya, acercando posturas y tratando de recuperar esa mirada “ausente”.
En muchas ocasiones, la historia puede ser revisada desde la mentira. No olvidemos que la literatura es ficción bien escrita, quimera, disimulo, apariencia que nos hace soñar o llorar, sentir que nuestro tiempo no ha sido inútil. Una mentira que es verdad, como decía aquel personaje del poema de Ángel González. El que lee lo entiende como verdadero, como auténtico, como construido desde la esencia, desde la raíz, aunque todo sea palabra en el tiempo.
Y esa herida está ahí, lo habita todo, lo construye todo. Es real: “Sangra por la boca y no es olvido”. Hay una dolorosa incomprensión. Una bajada al infierno para saber si este tiene alguna dilucidación, algún argumento que ofrecernos para calmar nuestro tormento. El poeta la necesita tanto como aquel niño que “ansiaba ver al padre de regreso”. Una poesía que en su dolencia estalla y nace también para la esperanza, porque se está limpiando la herida, se usa el alcohol de los días, el alcohol de la ausencia y el “betadine” de la lírica, de la palabra escrita, que es como un reclamo, como un acto medicinal y vicario. El poema se convierte en una povidona yodada capaz de luchar y vencer los microorganismos y bacterias de la memoria: “¡Qué accesible la herida todavía/ qué dolor tan profundo, qué martirio/ haberte amado solo en la auroras,/ de nuevo ya perdido en los placeres/ del cuerpo y las decrépitas tabernas!”.
Poesía confesional donde las antítesis se conforman en su dureza (“Confieso que te odié luego de amarte”) y no hay calma ni remanso en el que solazarse como no sea en la palabra en sí, que al brotar rauda y sincera enciende el poema de dolorosa solemnidad. Pero no quiere dejarlo todo en el lodazal de la historia, y la esperanza surge. El tiempo parece corregirlo todo y el poeta quiere “creer que aún no es tarde”. Un regreso al origen que es como un encuentro con el abismo y el silencio, la grisura de lo perecedero, el anticlímax de lo desolador mientras en el epitafio de los dos poemas finales surge un recuerdo de Hernández y Ramón Sijé en ese “hundiré mis manos en la tierra para poblar su vientre de versos y palabras”.
En definitiva, una lírica poderosa, sentenciosa, sublime para el corazón y también “cura domine” para el espíritu, espacio para aliviar el sentimiento y los restos del naufragio de la vida.




16 abr. 2018

AGENDA CULTURAL- SEMANA DEL 16 AL 22 DE ABRIL.

AGENDA CULTURAL – SEMANA DEL 16  AL 22 DE ABRIL


           
Jueves, 19 de abril

           II JORNADA RESPONSABILIDAD SOCIAL CULTURAL, UN PROGRAMA PARA TODOS”
17.30 horas. Inauguración.
17.40 h PATROCINIO: ¿Qué puedo hacer yo para enamorar a las empresas?
Diego Martínez. Director del Festival Internacional de Música y Danza de Granada desde 2012 hasta 2017.
18.10 h. COMUNICACIÓN: Donde hay una pantalla existe una oportunidad.
Diego Rivera. Director de Estrategia y Creatividad de la Agencia Best.
18.40 h. MECENAZGO: Cultura del individuo y mecenazgo.
Andrés García Ibáñez. Pintor e impulsor de la Fundación de Arte Ibáñez Cosentino.
19.10 h. INFLUENCERS: Coloquio sobre las claves de la influencia cultural.
Marta Rodríguez. Periodista cultural y tuitera.
Javier Martínez. Bloguero especializado en rock. Autor de www.rocksesion.com, con 1,2 millones de visitas.
Modera: Antonio Verdegay. CEO Consultora Contraportada.
19.40 h. Visita guiada al Museo de la Guitarra Antonio de Torres.
Carlos González. Restaurador de instrumentos y comisario de exposiciones.
                  
                       
            17:30 a 20:00 horas. Museo de la guitarra, Ronda del Beato Diego Ventaja s/n .  Almería
            Entrada libre hasta completar aforo                                                                                                  

                  
              

                LA VOZ DE NUESTROS CLÁSICOS”


La Compañía Nacional de Teatro Clásico, con la colaboración
del Instituto Cervantes, viaja nuevamente con
la cuarta edición del proyecto La voz de nuestros clásicos.
Tres actores de la CNTC, con el apoyo musical de Juan
Carlos de Mulder, ofrecerán fragmentos significativos
de La vida es sueño y El alcalde de Zalamea de Calderón
de la Barca, de El perro del hortelano de Lope de
Vega, de La entretenida y El Quijote de Miguel de Cervantes
y de Don Juan Tenorio de José Zorrilla.



21:00 horas. Teatro Apolo, Almería.
Precio entradas: 12 € y 15 €. Menores de 25 6 € y 7’50€



            LLUVIA DE ESTRELLAS - ESCUELA DE BAILE ANA SORIANO”
Espectáculo apto y recomendado para todos los públicos réplica del famoso programa televisivo “Lluvia de estrellas” en el que el cuerpo de baile está formado por todo nuestro alumnado que acompaña a un imitador de cada cantante interpretando la totalidad de los temas representados con una amplia gama de géneros musicales y épocas desde Manolo Escobar, Karina, Gloria Gaynor, Boney M, Abba, Whitney Houston , Azúcar Moreno, hasta la más actual lista de más oídos como son Manuel Carrasco, Beyoncé, Rihanna y David Bisbal entre otros.

21:00 horas. Auditorio Municipal Maestro Padilla, Almería.
Precio entradas: 10 €


Viernes , 20 de abril

             
“ En la sombra”, Cine-Drama

La vida de Katja se hunde cuando su marido y su hijo mueren en un atentado con bomba. Tras el duelo y la injusticia, llegará el tiempo de la venganza

            19:30 y 21:30 horas. Teatro Apolo, Almería.
Precio entradas: 4 €


                “Una noche con Enrique San Francisco” Monólogo
                              
Una muestra más de este particular actor, tan personal, tan
auténtico y tan versátil, que repasa en tono irónico, simpático,
ácido y gamberro los cambios sociales de los últimos años.
Los milagros y trucos a los que cualquier ciudadano de a pie
debe recurrir para continuar subsistiendo.
La risa y el humor inteligente están asegurados.


                21:00 horas. Auditorio Municipal Maestro Padilla, Almería.
Precio entradas: 12 € y 15 €




Sábado, 21 de abril


            “Fuenteovejuna” Teatro – Atalaya

En 1476, los habitantes de una aldea andaluza llamada
Fuente Ovejuna, hartos de soportar los abusos de su
señor, se rebelaron unánimemente contra él. La rebelión
acabó en asesinato, pero el pesquisidor no pudo
arrancar de las bocas de los aldeanos más que una única
respuesta: «Fuente Ovejuna lo hizo». Frente a este
admirable comportamiento se renunció a continuar la
investigación dando por justa la venganza del pueblo.


            21:00 horas. Auditorio Municipal Maestro Padilla, Almería.
Precio entradas: 12 € y 15 €, menores de 25 6 € y 7’50 €


Domingo, 22 de abril



“ Big Band Clasijazz Swing & Funk play Swing Era Classics “ – concierto

Un concierto que nos llevará a la etapa dorada del Swing ,donde el baile y las grandes big bands repartían felicidad y energía para bailar desenfrenadamente. Un show donde podrán ver a la BBCSF y al colectivo de Al Swing y al Cabo dándolo todo con coreografías creadas para la ocasión


19:00 horas. Auditorio Municipal Maestro Padilla, Almería.
Precio entradas: 5 €


“Concierto Serrat – Mediterraneo Da Capo”

Hace casi medio siglo Serrat se embarcó en un frágil barquito de papel en busca de nuevos horizontes y, como Ulises, también se topó con cantos de sirena, con polifemos y cíclopes, se enamoró de bellas nausicas y circes, descendió al hades, el infierno y, después de haber sobrevivido a aventuras y peligros, vuelve hoy a casa, tal vez más sabio y convencido que antes. De ahí el título del espectáculo: MEDITERRÁNEO DA CAPO (*), con el que ha decidido desplegar velas para navegar de nuevo con su disco Mediterráneo (1971) como el eje alrededor del cual gira este concierto con el cual el cantautor catalán se hace a la mar.


20:00 horas. Teatro Auditorio Roquetas de Mar. Avd. Reino de España s/nº, Roquetas de Mar
Precio entradas: 60 € zona A, 50 € zona B y 45 €


AGENDA CULTURAL – EVENTOS PERMANENTES


5 de junio de 2017 a 7 de junio de 2021

                Museo de Arte Doña Pakyta”. Exposiciones.
            Museo de Arte Doña Pakyta.
            Horario de invierno:
- Lunes cerrado
- Martes a domingo de 10:00 a 13:00 h; viernes y sábado de 17:00 a 20:00 h.
Horario de verano (del 1 de junio al 30 de septiembre):
- Lunes cerrado
- Martes a domingo de 10:30 a 13:30 h; viernes y sábado de 18:00 a 21:00 h.
Entrada libre



7 de junio de 2017 a 8 de junio de 2021

            “La Casa del Poeta”. Exposiciones.
            Casa del Poeta José Ángel Valente.
            Horario de invierno (octubre a mayo):
Lunes cerrado
Martes a domingo de 10:00 a 13:00 horas. Visitas guiadas a las 10:00 y a las 11:30
Viernes y sábados de 17:00 a 20:00 horas. Visitas guiadas a las 17:00 y a las 18:30
Horario de verano (junio, julio, agosto y septiembre):
Lunes cerrado
Martes a domingo de 10:30 a 13:30 horas. Visitas guiadas a las 10:30 y a las 12:00
Viernes y sábados de 18:00 a 21:00 horas. Visitas guiadas a las 18:00 y a las 19:30
Entrada libre.